Cómo comprar una bicicleta de segunda mano y reciclarla

Seguro que alguna vez has visto en algún mercadillo una bici de paseo espectacular, pero has visto que se caía a pedazos. Sin embargo, no tienes porque desanimarte porque todo tiene arreglo y en este post te doy varios consejos para comprar una bici de segunda mano.

Estrecha la búsqueda
Si quieres una bicicleta de paseo, montaña, o bicicleta de viajero, identifica tres o cuatro modelos que se adapten a tus necesidades. Asegúrate de conocer su tamaño, luego buscar en los foros de ciclismo y sitios como eBay México. Esta página es muy recomendada, no te pierdas sus ofertas.

Cuando encuentres la perfecta para ti, verifica su precio en sitios como Amazon Portugal para asegurarte de que estás recibiendo un trato justo. Existen otras paginas como las de El Corte inglés España o Amazon España

Verificar el buen estado del marco
Las pequeñas virutas y los rasguños en la pintura son generalmente aceptables, pero hay que marcos oxidados y con abolladuras o grietas en los tubos. Mira de cerca debajo del soporte inferior y alrededor de las juntas del bastidor, donde es más probable que se formen grietas.

Asegura que tienen unas ruedas aceptables
Reemplazar las ruedas, una horquilla de suspensión o un tren de transmisión puede costar mucho dinero, así que asegúrate de que estas partes críticas están en forma. Si no estás seguro, lleva la bicicleta a una tienda para inspeccionarla o pídele a un amigo que tengas que sepa de bicicletas que te eche un vistazo.

Revisa los comentarios
Si compras de eBay, asegúrate de que el vendedor tiene una política de devolución y una calificación que es al menos 95 por ciento positivo. Siempre hay que revisar los comentarios, tanto si compras en plataformas de segunda mano como en tiendas especializadas como Wiggle.

Agrega toque final
Después de comprar una bicicleta usada, consíguela en tu tienda local neumáticos nuevos y agarre o cinta adhesiva, lo que hará que se sienta como nueva. Si el ajuste no es perfecto, considere intercambiar el manillar. Si quieres comprar piezas de bici, te aconsejo que eches un vistazo a las ofertas de Gearbest.

Consecuencias de no reciclar

Consecuencias de no reciclar

Recursos finitos

Si no reciclamos finalmente nos quedaremos sin recursos naturales. Existen fotografias aéreas de los bosques de hace veinte años, y se ve el contraste con la actualidad. Un montón de crecimiento se ha hecho en la dirección equivocada. Se están perdiendo los montes y la naturaleza. El problema es que, mientras que los productos que hacemos con los recursos naturales pueden, en su mayor parte descomponerse y ser parte del ciclo natural de nuevo, se está tomando mucho más tiempo en hacerlo que en usarlo. Por eso, nos encontramos operando en una pérdida neta.

El vertido de residuos

También nos quedaremos sin espacio para ocultar toda nuestra basura. ¿Has notado cómo las ciudades se aseguran de que su basura se vierte fuera de los límites de la ciudad? Los vertederos de basura huelen mal, y pueden ser peligrosos para los niños, ya que podrían ser tóxicos.

Consecuencias de no reciclar

Polución

Aumentará la contaminación. Tenemos que tener cuidado con la forma en que reciclamos para asegurarse de que no despilparramos a la hora de reciclar. Es lógico pensar que si tenemos un producto más cercano a lo que queremos (es decir, papel usado, vidrio o plástico), debería ser utilizada menos energía y menos contaminación para limpiarlo para su reutilización.

Envases

Si no se recicla, la gente no es consciente de lo mucho que se amontona en el vertedero de basura y cuánto se tira todos los días. Esto ayuda a crear una conciencia de la basura en general, y lo que se está lanzando. Simplemente el consumidor estará más informado si además se fija en el envase o packs. Puede decidir comprar o abogar por productos con menos envases. Optar por comprar productos que se envasan ecológicamente ​​para reducir los residuos.

Los hábitats naturales

Si no se recicla más hábitats se destruirán, lo que a su vez puede afectar a la vida silvestre. Tal vez la gente no perciba la pérdida de un pájaro o polilla en particular, pero ¿y si se piensa en el cuadro grande? ¿Qué tendencia estamos siguiendo? Por una parte, se pueden proteger más y más a los animales en la tierra o por otra, una vía donde seguimos agotando todos los recursos que encontramos en nuestro camino.

¡No tires los tapones de plástico!

¡No tires los tapones de plástico!

Todo empezó en 2011. La lequeitiana Gorosti Txopitea, comenzó a recoger tapones de plástico para venderlos a una planta de reciclaje y financiar así el bipedestador (aparato que se utiliza en terapias de rehabilitación para facilitar la movilidad) que necesitaba su hijo Ronan. Tras ellos, tomó el testigo Susana Jato, la madre de Iker, de 15 años, que sufría una severa atrofia muscular y necesitaba un aparato similar al de Ronan.

“Para estos enfermos, que están condenados a estar tumbados o a ser ayudados a incorporarse por personas, esto es imprescindible para estar de pie y poder conseguir una mínima independencia”, apunta Ramón Mayo, presidente de la Fundación Seur, que vivió de cerca la campaña promovida por la madre de Iker, cuando ésta les pidió ayuda en la fase final de su iniciativa, de cara a transportar los tapones.

La empresa de logística colaboró con la familia de forma puntual, pero pronto vieron que la iniciativa tenía un enorme potencial. Y así nació Tapones para una nueva vida. “Cada tonelada el reciclador la paga a entre 300 y 200 euros [el precio ha ido bajando en los últimos años]”, explica Mayo. “Puede parecer mucho, o puede parecer poco. Si tenemos en cuenta que una tonelada de tapones ocupa 10 metros cúbicos vemos que es muy poco, pero si observamos que el esfuerzo está desmultiplicado, a razón de una bolsa de tapones que aporta cada día una de las millones de personas que colaboran en la actividad, y, en cambio, se consigue al final una gran ayuda”.

Las subvenciones que reparte la Fundación Seur –en colaboración con la recicladora ACTECO, que es la encargada de transformar los tapones–, están destinadas a financiar tratamientos médicos o aparatos ortopédicos no reglados en el sistema sanitario para niños que no cuentan con los recursos necesarios para obtenerlos.

“Hay una cantidad enorme de asociaciones y entidades que se preocupan por estas personas, pero siempre necesitan algo más”, explica Mayo. “Si hablamos de sanidad, aunque tengamos una de los mejores del mundo, ningún sistema puede ser infinito; puede llegar a atender muchísimas cosas en muchísimas circunstancias, pero no puede atenderlo todo”.
El mismo día que el presidente de la Fundación Seur recibió en las oficinas centrales de la compañía a Responsabilidad Sociosanitaria se entregó la ayuda número 120 a un niño de Don Benito (Badajoz).

En total, en los casi cinco años que ha cumplido el proyecto, se han recaudado 835.000 euros, para los que se han recolectado 3.800 toneladas de tapones. “Y hay una ventaja añadida, y es que no solamente se ayuda a las personas”, afirma Mayo. “El producto que se obtiene del reciclado, una pasta que se llama granza que luego se utiliza para fabricar otros artículos como moldes para balaustres o garrafas, se obtiene sin utilizar más plástico, por lo que se han ahorrado, aproximadamente, 5.500 toneladas de vertidos”.

El proyecto tiene además en cuenta el impacto ambiental que podría resultar de una recogida de tapones mal organizada, así como una posible pérdida de dinero, que convertiría la iniciativa en un sinsentido. Teniendo en cuenta que cada tapón pesa unos dos gramos y en la actualidad se están pagando 200 euros por tonelada, por cada unidad se recaudan tan solo 0,0004 céntimos de euro. Para que el proyecto sea viable, la recogida debe hacerse a coste cero. Y es ahí donde Seur es de mayor ayuda.

“La red de tiendas está a disposición de los usuarios que quieran depositar una bolsa de tapones, pero hay una gran cantidad de colegios, por ejemplo, a los que un repartidor va a menudo a llevar un paquete, y al mismo tiempo que lleva el paquete se puede llevar los tapones que hayan entregado los alumnos y sus padres”, explica Mayo. Asimismo, “un repartidor de Seur va a x empresas todos los días, en esa empresa los empleados puede llevar tapones y el encargado de Seur cuando va a llevar o recoger un paquete vuelve con una bolsa”.

Los tapones se concentran después en las centrales de Seur de Alicante, Barcelona o Madrid, donde ACTECO tiene los contenedores que, una vez llenos, transporta a la planta de reciclado.