Beneficios de plantar un árbol

Beneficios de plantar un árbol

1 Los árboles disminuyen la contaminación.
Las hojas de los árboles retienen las partículas de polvo que flotan en el aire, evitando que las inhalemos al respirar.
Planta árboles en hilera, de esta manera funcionarán como una barrera contra la materia particulada en la atmósfera.

2 Oxigenan el aire.
Las hojas fijan el CO2 atmosférico, el cual es un producto residual del metabolismo humano y animal y de la quema de combustibles, además de producir grandes cantidades de O2 necesario para la vida.

3 Refrescan el ambiente.
Las plantas, además de la fotosíntesis, desarrollan otros procesos como la evapotranspiración.
Las hojas liberan vapor de agua que refresca el aire y lo humedece. Si plantas árboles alrededor de tu casa puedes refrescarla de un 10% a un 50%. De esta manera disminuirás el uso de los sistemas de refrigeración que también contaminan el ambiente.

4 Reducen la contaminación sonora.
Las grandes masas de hojas funcionan como amortiguadores del ruido generado por el tránsito, las industrias y el funcionamiento de la ciudad.

5 Son pequeños ecosistemas.
Cada árbol funciona como un verdadero ecosistema, sobre él viven pájaros, insectos y a veces otros vegetales que interactúan entre sí. Al talar un árbol desaparecen cientos de otros seres vivos que habitan en él.

6 Intervienen en el ciclo del agua.
Las raíces retienen el agua de lluvia permitiendo que ésta filtre lentamente a través del suelo hasta los acuíferos y que se dirija despacio hasta los ríos, manteniendo estable el caudal y evitando sequías e inundaciones.

7 Protegen el suelo.
Evitan la erosión y el desgaste de los suelos, “sosteniendo” las partículas del suelo con sus raíces.

Consecuencias de no reciclar

Consecuencias de no reciclar

Recursos finitos

Si no reciclamos finalmente nos quedaremos sin recursos naturales. Existen fotografias aéreas de los bosques de hace veinte años, y se ve el contraste con la actualidad. Un montón de crecimiento se ha hecho en la dirección equivocada. Se están perdiendo los montes y la naturaleza. El problema es que, mientras que los productos que hacemos con los recursos naturales pueden, en su mayor parte descomponerse y ser parte del ciclo natural de nuevo, se está tomando mucho más tiempo en hacerlo que en usarlo. Por eso, nos encontramos operando en una pérdida neta.

El vertido de residuos

También nos quedaremos sin espacio para ocultar toda nuestra basura. ¿Has notado cómo las ciudades se aseguran de que su basura se vierte fuera de los límites de la ciudad? Los vertederos de basura huelen mal, y pueden ser peligrosos para los niños, ya que podrían ser tóxicos.

Consecuencias de no reciclar

Polución

Aumentará la contaminación. Tenemos que tener cuidado con la forma en que reciclamos para asegurarse de que no despilparramos a la hora de reciclar. Es lógico pensar que si tenemos un producto más cercano a lo que queremos (es decir, papel usado, vidrio o plástico), debería ser utilizada menos energía y menos contaminación para limpiarlo para su reutilización.

Envases

Si no se recicla, la gente no es consciente de lo mucho que se amontona en el vertedero de basura y cuánto se tira todos los días. Esto ayuda a crear una conciencia de la basura en general, y lo que se está lanzando. Simplemente el consumidor estará más informado si además se fija en el envase o packs. Puede decidir comprar o abogar por productos con menos envases. Optar por comprar productos que se envasan ecológicamente ​​para reducir los residuos.

Los hábitats naturales

Si no se recicla más hábitats se destruirán, lo que a su vez puede afectar a la vida silvestre. Tal vez la gente no perciba la pérdida de un pájaro o polilla en particular, pero ¿y si se piensa en el cuadro grande? ¿Qué tendencia estamos siguiendo? Por una parte, se pueden proteger más y más a los animales en la tierra o por otra, una vía donde seguimos agotando todos los recursos que encontramos en nuestro camino.

¿Te pondrías un disfraz de hongos?

¿Te pondrías un disfraz de hongos?

La tecnología y la investigación continúan dando pasos de gigante para tratar de conseguir que vivamos en un mundo en el que se generen menos residuos y que sea más respetuoso con el medio ambiente. Una de esas investigadoras y agente del cambio es Aniela Hoitink que, en colaboración con la Universidad de Utrecht, ha desarrollado un tejido a base de hongos, Mycelium, y ya ha presentado un vestido que demuestra que la posibilidad de vestirnos con materiales biodegradables no está tan alejada de la realidad. Hoitink su equipo tardan una semana y media en producir cada disco de Mycelium y dos semanas y media en conseguir crear el vestido completo.

El interés de Hoitink por desarrollar este proyecto no fue repentino. “Trabajo desde hace tiempo en tecnología y microbiología, y siempre trato de encontrar oportunidades potenciales para trasladar los avances a los tejidos”, comenta a El Huffington Post. Así que no se lo pensó dos veces cuando se enteró de que podía tener la posibilidad de investigar sobre el Mycelium ya que considera que aglutina las propiedades perfectas para aplicar a los tejidos. Aislamiento, repelencia al agua o protección de la piel son algunas de las características que hacen del Mycelium un material a tener en cuenta en el futuro.

Uno de los mayores obstáculos que Hoitink y su equipo se encontraron durante el proceso de obtención de este especial tejido es conseguir que el material tenga la flexibilidad suficiente. “Cuando se seca, el Mycelium no es flexible”, comenta la investigadora. Para solucionarlo intentaron mezclarlo con otros materiales reciclados como algodón o lana para utilizarlos como nutrientes, pero no funcionó. A partir de ahí decidió elaborar un tejido de Mycelium puro y obtener la flexibilidad necesaria con fuentes naturales, evitando la utilización de químicos.

¿Cómo se convierte el material en vestido?

Puede parecer complicado pero es quizás la parte más sencilla del proyecto. El Mycellium crece en unos recipientes conocidos como platos Petri, de ahí la forma circular del material. “Una vez que ha crecido el material simplemente retiro los discos del plato y los coloco en un molde 3D, superponiéndolos y creando una especie de patchwork voy dando forma al tejido”, explica Hoitink con claridad. “En el momento en el que se secan, los discos quedan pegados unos a otros, por naturaleza”.

En los próximos años Hoitink apunta a que el desarrollo de la tecnología 3D hará que se puedan crear materiales para adaptar directamente a las siluetas de nuestros cuerpos.

¿El objetivo? Ropa biodegradable

“Creamos ropa que dura 40 años pero que solo nos ponemos durante uno o dos años”, comenta Hoitink. ¿Por qué entonces no crear piezas que solo duren uno o dos años y que luego se descompongan con facilidad? Esta pregunta es la que trata de responder esta investigadora y con la que quiere concienciar de los beneficios y de la necesidad de cuidar nuestro planeta. “MycoTEX (así se llama su proyecto) es completamente biodegradable, puedes enterrarlo en el suelo y de desintegrará”.

La investigadora propone reflexionar radicalmente sobre distintas posibilidades para el futuro de la moda. Con proyectos como MycoTEX se evitarían los químicos, el transporte o las máquinas de coser, ya que se podrían crear los materiales en 3D utilizando moldes, lo que supondría un respiro para el medioambiente.

Investigadores como Hoitink y su equipo demuestran que cualquier persona con una idea, por muy pequeña que parezca, contribuye a preservar el planeta y dejarlo en mejores condiciones para las próximas generaciones.