Ahorra en la factura de la luz y cuida el planeta

1. Ajustar la potencia. “Una de las cuestiones que más encarece el recibo de la luz es la potencia contratada”, afirma Enrique García, portavoz de la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). Cuanto más kilovatios se contraten, más cara será la factura y por ello resulta esencial ajustar la potencia a las necesidades, que variarán en función del número de aparatos eléctricos y, sobre todo, del uso continuo y simultáneo que se hagan de ellos. Una de las cuestiones que más encarece el recibo de la luz es la potencia contratada En concreto, cada 1,15 Kw de potencia suponen casi 50 euros al año, según datos de la asociación. En ocasiones, el consumidor mantiene la potencia contratada por el inquilino anterior o la elegida por la compañía eléctrica, una cantidad que puede estar sobredimensionada y habrá que nivelar. “Hay que medirlo bien. Si reduces potencia puede que tu demanda sea más alta y salte el indicador”, advierte García.

2. Tarifa regulada vs. libre. Mientras que el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) es una tarifa marcada por el Gobierno, las tarifas de mercado libre son ofrecidas por las comercializadoras. Es muy difícil establecer qué opción es la mejor, porque variará según la evolución del mercado y el perfil de cada usuario. “Las tarifas del mercado libre puede salir mucho más cara en ocasiones”, señala Rubén Sánchez, portavoz de Facua. “Con la coyuntura actual tan cara, puede que encontremos precios más bajos en el mercado libre, pero estos precios se van a actualizar en breve”. Por su parte, desde la OCU señalan que hay ofertas del mercado libre que son mejores que las del mercado regulado y lo mismo ocurre al contrario, por lo que el usuario tendrá que estudiar cada una en concreto en base a sus necesidades.

3. ¿Precio según horario? En función de los horarios de consumo del usuario, puede ser conveniente contratar una tarifa de discriminación horaria que tenga un precio diferente según la hora del día. Para tomar la decisión hay que estudiar cuándo realizamos las tareas que requieren mayor consumo, como poner la lavadora o cocinar. La tarifa es ventajosa cuando “realizas un 30% de consumo de la energía en el horario valle [tramo de menor consumo general y, por tanto, más económico]”, explica García. La tarifa suele contar con 14 horas al día baratas, normalmente desde las 22.00 o 23.00 horas hasta las 12.00 o 13.00 horas del día siguiente. Desde la página web de Red Eléctrica de España se pueden consultar los precios del día siguiente para los que cuentan con una tarifa horaria, una opción disponible tanto en el mercado libre como en el regulado.

4. Controlar el calor de la casa. La temperatura razonable de una casa oscila entre los 19 y los 21ºC en invierno, según la OCU. Por la noche, los grados en las habitaciones deberían bajar entre 15 y 17ºC. “Son temperaturas de confort razonable, que no tienen que ser los 25 grados en invierno ni los 19 en verano”, recuerda García. La temperatura razonable de una casa oscila entre los 19 y los 21ºC en invierno Para no desperdiciar energía, hay que limpiar los radiadores y despejarlos de ropa para que el aire se difunda correctamente. Además, se recomienda purgar los radiadores al comienzo de la estación.

5. Escoger la calefacción. Para elegir entre electricidad, gas natural, propano, gasóleo u otro tipo de sistemas, habrá que revisar, una vez más, las necesidades de cada usuario. Su elección dependerá principalmente del tipo de clima, del tamaño del hogar y del uso. “Depende del perfil del consumidor y del uso que le vaya a dar al servicio”, explica Sánchez. “Hay quien le viene mucho mejor tener gas canalizado porque va a utilizar muchos equipos y hay quien lo utiliza solamente para el agua”, ejemplifica.

6. Lámparas de bajo consumo. Aunque no es de las partidas más costosas, la iluminación abulta la factura final. “Las bombillas de bajo consumo son un ahorro interesante a medio plazo. Hay que hacer una inversión, pero luego se nota y merece la pena”, afirma Sánchez. Las bombillas incandescentes, prohibidas por la Unión Europea en 2012, son de las más contaminantes. En el lado contrario, el LED es una de las bombillas más eficientes, dura mucho y consume muy poco. Otra opción son las lámparas fluorescentes compactas o de bajo consumo.

7. Invertir en electrodomésticos y en aislamiento. “Merece la pena comprar electrodomésticos eficientes. Aunque son más caros al principio, durante la vida útil de los mismos se muestra que es más barato”, señala García. En el uso cotidiano de los aparatos del hogar, hay pequeñas prácticas que ayudan a bajar el recibo mensual. Por ejemplo, aprovechar que calentamos el horno para introducir varios alimentos a la vez o no abrir la puerta al menos que sea necesario, puesto que se pierde calor. También se puede apagar un poco antes de terminar de cocinar para emplear el calor residual. El LED es una de las bombillas más eficientes Una casa también puede ahorrar energía con un correcto aislamiento térmico. Gran parte del calor de un hogar se pierde por el tejado, los muros, los huecos de las puertas y las ventanas.

8. Evitar el consumo fantasma. Utilizar regletas con interruptor nos ayudará a reducir la factura ya que evita el ‘stand by’, cuando un aparato se encuentra enchufado a la red aunque no se utilice. Este consumo llega a robar entre el 7 y el 12% de media de la electricidad del hogar, según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de Energía (IDAE). También es aconsejable apagar las luces de las habitaciones cuando no hay nadie dentro e, incluso, apagar la calefacción de una sala si va a estar desocupada un tiempo determinado.